Esta técnica es mucho más que un masaje de pies; aplicando aceites esenciales y bálsamos especiales trabajamos pies y piernas hasta la rodilla, realizando presiones, amasamientos, fricciones y movilizaciones articulares.

Se trabaja profundamente la musculatura y tendones de la planta del pie, donde se producen contracturas de las que muchas veces no nos damos ni cuenta, pero que a la larga pueden ser dolorosas y acaban afectando a la pisada, rodillas o caderas.

Indirectamente se hace un trabajo de reflexología, ya que según las medicinas orientales en la planta del pie están representados todos los órganos y sistemas de nuestro cuerpo.

Beneficios:

Activa la circulación sanguínea en las piernas, previene y ayuda a mejorar la hinchazón y el edema por retención de líquidos, inflamación o altas temperaturas, lo típico que nos pasa en verano cuando se nos hinchan los tobillos.

También un masaje ideal para deportistas que tienen sobrecarga en gemelos, runners, personas que pasan muchas horas de pie, y especialmente para aquellas mujeres que suelen usar tacones altos.

Además produce sensación de calma y armonía interior y un efecto de piernas ligeras y descansadas.