El Yoga es una disciplina practicada por millones de personas en todo el mundo. Esta disciplina es milenaria y tiene su origen en La India. La misma abarca no solo la parte física, sino también a parte espiritual de un individuo sin distinguir su edad. Por tal motivo hoy podrás conocer por separado las 8 ramas del Yoga en este artículo.

Debemos aclarar que así como el Yoga tiene tantos años siendo practicado por diferentes culturas, también se ha dividido en varias ramas o componentes. Estás hacen que esta disciplina se haya internacionalizado y que además haya sufrido algunas transformaciones que en cualquiera de los casos no ha quebrantado su esencia.

Muchos libros se han escrito y muchas culturas la han practicado, pero lo importante es el beneficio que brinda a sus practicantes. En todo caso la meditación es su principal fundamento y es lo que hace que la parte espiritual se ponga de manifiesto para brindar tantos beneficios.

El budismo y el Jainismo también están íntimamente ligados a la práctica del Yoga. Su origen está en el Oriente y se remonta a unos cinco mil años, tardó muchos años en ser expandido hacia Europa y América. Pero de igual manera hoy en día ya el Yoga es conocido y practicado en todo el globo terráqueo.

La traducción de la palabra Yoga, significa “unión”, porque se refiere a la compenetración del cuerpo con el espíritu. Patanjali un reconocido pensador hindú y creador del libro Yoga-Sutra, el Yoga, es el cese de las fluctuaciones del espíritu. Es por ello que a continuación podrás conocer y aprender sobre las 8 ramas del Yoga de la mejor manera.

¿Cuáles son las 8 ramas del Yoga?

Básicamente el Yoga se divide en ocho ramas principales y cada una de estas con sus subdivisiones correspondientes. Las 8 ramas del Yoga son: Yamas, Niyamas, Asanas, Pranayama, Pratyahara, Dharana, Dhyana y Samadhi. Cada una de estas tiene algunas variaciones que vamos a estudiar a continuación para que así puedas asistir a una clase Yoga cuando lo necesites.

Yama como primera rama del Yoga

Las Yama, es una de las 8 ramas del Yoga diferentes. Está considerada como unos de los principales fundamentos de esta disciplina milenaria. Se trata de un conjunto de normas éticas que deben ser observadas por sus practicantes. También además son de gran utilidad para cualquier persona independientemente de la religión que profese. Entre estas normas podemos citar las siguientes:

Ahimsa, es el respeto absoluto hacia la vida. Es decir, nadie puede atentar contra su vida ni quitarle la vida a ningún otro ser humano.

Satya, es el absoluto apego a la verdad. Aquí no existen las mentiras piadosas, ni las verdades a medias, ni las mentiritas blancas.

Asteya, es el espeto por lo ajeno, desde lo más ínfimo hasta lo más grande. Lo que no te pertenece, déjalo donde está. Respeta la propiedad ajena, para que te sea respetada la tuya.

Brahmacharya, significa no desgastar la energía, mucha calma, cero violencia, mucho silencio, pocas palabras. El ruido contaminante, la música estridente, los gritos y el derroche de energía de aparatos encendidos sin necesidad, contaminan el espíritu y el ambiente en general.

Aparigraja, reluce que nadie es dueño de las riquezas que posee. Pues no te llevarás nada a otra vida, es decir, debes compartir en lo absoluto. No se refiere solo a las cosas materiales, sino más bien a lo espiritual. Compartir los conocimientos y enseñar todo lo que sabes a tus hermanos.

Entonces, teniendo estás normas en cuenta de la primera rama del Yoga llamada Yamas. Ya sabes la importancia que tienen las 8 ramas del Yoga para cambiar tu vida y entorno.

Niyamas como segunda rama del Yoga

Las prácticas Niyamas de las 8 ramas del Yoga. Son unas normas que si se toman en cuenta en el devenir de nuestra vida cotidiana sirven para evitar angustias y sufrimientos a las personas. En realidad esta práctica solo nos lleva a un comportamiento cónsono con la ética y con la moral.

Es menester aclarar que el Yoga, no es una religión. Por el contrario, los practicantes de esta disciplina pueden pertenecer a cualquier religión, o inclusive no practicar ninguna. Pero sí es necesario que crean en la justicia y que estén apegados a las normas de la sociedad.

Es algo razonable, el estar seguros que un practicante de Yoga. No puede ser un delincuente ni algo que se le parezca, de lo contrario, no podría avanzar en esta disciplina. Debemos saber que el Yoga, nos conduce por un camino espiritual lleno de paz y buen entendimiento con nuestros congéneres.

Sus posiciones corporales nos permiten relajarnos y brindar confort al cuerpo. Pero a la vez la meditación que se realiza conjuntamente con estas posiciones, nos permiten conectarnos con nuestro propio yo y con la naturaleza. La meditación profunda solo nos puede conducir a la justicia divina.

Asanas como tercera rama del Yoga

Las Asanas, son posturas del Yoga que nos ayudan a conseguir mucha concentración. Una de estas posturas es conocida como “el diamante”, bastante forzada para una persona pasada de kilos o para una mujer embarazada. Pero todo esto se consigue con la constancia de la práctica consuetudinaria de las 8 ramas del Yoga.

El nombre Asanas, deriva del sánscrito y traduce literalmente “asiento”, es la postura más común donde la persona permanece sentada e inconmovible. Esta postura nos conecta con el espíritu y logra desconectarnos del mundo real. Entonces las personas en sus más profundos estados de meditación, no oyen ni ven lo que los rodea, sino más bien otros escenarios placenteros.

Pranayama como cuarta rama del Yoga

Este es un tipo de ejercicios del Yoga que tiene que ver con la respiración. Estos ejercicios de las 8 ramas del Yoga están destinados a controlar el aire que penetra en los pulmones. Así se logrará respirar mucho más profundo y con la ayuda del oxígeno retenido, lograr una especie de éxtasis.

Existen cuatro modalidades de este ejercicio que nos conectan con el Praná y el Mudra. Esta práctica se considera como una ciencia, y nos permite controlar cada una de nuestras inhalaciones y exhalaciones.

Entre los objetivos que se persiguen con estos ejercicios, están: Ser virtuosos, la purificación de la frente, visualización de la energía y otros.

Pratyahara como quinta rama del Yoga

Es la capacidad de despojarnos de todos los sentidos del cuerpo humano. Aquellos que logran dominar esta práctica, reducen su estado viviente a un blanco total de todo lo que los rodea. Es decir, mientras están en ese trance, no ven, no oyen, no perciben olores, no sienten ni por supuesto, puede gustar ningún sabor. Y es por eso que para llegar a este nivel, primero se debe tener conocimiento de las 8 ramas del Yoga.

Dharana como sexta rama del Yoga

Es la capacidad que se puede desarrollar en la práctica de esta modalidad del Yoga para concentrarse en un solo objetivo. Puede ser algo tangible como un objeto, puede ser una situación específica o en una persona. Este procedimiento refleja el crecimiento espiritual de cada individuo.

Dhyana como séptima rama del Yoga

La práctica del Dhyana nos orienta hacia la iluminación que viene siendo el non plus ultra de esta disciplina. El hinduismo y el budismo, nos abordan muy de cerca en esta disciplina. Se persigue un estado similar al de la omnisciencia y la atemporalidad. Aquí se demuestra que el tiempo, en la manera en que los humanos lo concebimos, es una ilusión.

Los practicantes de Yoga aman la octava rama Samadhi

Samadhi como octava rama del Yoga

Es el máximo estado de conciencia alcanzado por los practicantes de Yoga. En este estado los yoguis se unifican con el cosmos y alcanzan lo divino. También podrán sentir lo que sienten las personas que utilizan sustancias estupefacientes de las más fuertes como los opiáceos, se suprime por completo el dolor, y lo mejor es que ni es adictiva, ni tienen efectos nocivos para la salud.

El Samadhi, es lo que se llamaría un estado supremo de optimización del placer, semejante al orgasmo. Pero mucho más duradero, más placentero y con efectos muy positivos para el cuerpo y la mente.

Este es el estado codiciado por todos los practicantes del Yoga, y que solo se consigue con la práctica constante de las personas. Una vez que la persona se haya instruido con libros o con la ayuda del internet, pueden practicar Yoga en sus propias casas, al aire libre o en grupo con el un instructor profesional. Ya que las 8 ramas del Yoga son para todos aquellos que quieren alcanzarlas.