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La meditación tiene que ver con aumentar el control que tenemos sobre nuestros pensamientos. Los pensamientos suelen venir asociados a emociones, las cuales, tienen la capacidad de activar sustancias químicas en nuestro cerebro. Así, pues, existe una química de las emociones; dopamina, oxitocina y noradrenalina son algunas de las sustancias químicas que invaden nuestro cerebro tras recibir estímulos emocionales, también conocidas como neurotransmisores, neuropéptidos y hormonas que impactan en nuestra salud.

A estos efectos, resulta claro que las emociones negativas tendrán efectos negativos en nuestro cerebro y, por consiguiente, en nuestro organismo en general. Por tanto, cuidad nuestra salud es también vigilar nuestros pensamientos.

No obstante, mientras gran parte de nuestros pensamientos tienen lugar en el subconsciente y se manifiestan aún cuando dormimos, nuestros pensamientos conscientes no son menos activos, pues la mente no para de parlotear; la mente humana es como un tren en permanente marcha.

El presente como lugar de la experiencia de vida

Nuestros pensamientos suelen recurrir a la memoria para recrear situaciones futuras o pasadas que pueden ser agradables y placenteras o, por el contrario, devenir en emociones tóxicas. Las emociones negativas suelen asociarse a preocupaciones por eventos que aún no han ocurrido -en cuyo caso hablamos de estrés-, o bien, podemos rememorar el pasado con rencor, tristeza o melancolía.

En todo caso, se tiene por hábito centrar la atención en todo menos en la experiencia del presente, siendo que la meditación, en cualquiera de su variantes, involucra la práctica de la atención concentrada y consciente en algún elemento de la experiencia inmediata del presente en aras de descansar y aclarar la mente, siendo un hábito que -lejos de cualquier tradición religiosa-, ha dado sobradas muestras de generar bienestar en las personas que lo han asumido como hábito.

La meditación llega a occidente desde Asia

El mindfullness, o atención plena, es una forma de meditación que se basa precisamente en concentrarse en percibir el presente sin juzgar la experiencia vivida, es decir, a modo de observador. Sus orígenes se remontan a las prácticas budistas de meditación visspasana, sin embargo, lejos de los rituales religiosos propios de la tradición budista, el mindfullness -habida cuenta de los probados beneficios para la salud que se han visto registrados mediente su práctica-, busca incorporar los beneficios de una tradición milenaria ampliamente difundida en Asia al mundo secular moderno occidental. A este respecto, cabe señalar que el principal enemigo de ajetreada vida moderna es el estrés.

 

estar aquí, estar en el ahora¿Por qué combatir el estrés?

El estrés mata, es conocido como el asesino silencioso. Los efectos a largo plazo del estrés son nefastos para nuestra salud, afectan nuestra calidad de vida y bienestar.

Pero ¿qué es exactamente el estrés? Dicho de manera sucinta, el estrés no es otra cosa que miedo producido por situaciones reales o imaginarias, el cual, se expresa en somatizaciones tales como taquicardias, dolor de cabeza y de estómago, abundante sudoración, insomnio, tensión e irritabilidad entre otros síntomas comunes.

¿Tiene alguna función el estrés?

Desde un punto de vista biológico, el estrés es un mecanismo del organismo cuya función principal estriba en proveer de adrenalina al cuerpo en situaciones de peligro que puedan comprometer la supervivencia. En otras palabras, prepara al cuerpo para las respuestas instintiva e inmediatas de ataque o huida ante una amenaza inminente a través de la segregación súbita y combinada  de adrenalina y cortisol.

La adrenalina y el cortisol, permiten que el cuerpo entre en un estado de alerta dotándole de resistencia y energía. Asimismo, aumenta el umbral del dolor (tiene un efecto analgésico), ascelera la presión arterial y el bombeo de sangre del corazón, y activa el sistema inmune de forma momentánea preparando al organismo para cualquier herida o lesión.

Visto de esta manera, el estrés no parece tan malo; de hecho, en la prehistoria, periodo que abarca el 99% de la historia de la especie humana (Homo sapiens), el estrés fue sumamente útil como mecanismo de supervivencia. No obstante, la evolución sociocultural no ha acompasado la evolución física de nuestros cuerpos, cuyos sistemas internos aún son los mismos que en el paleolítico pese a la impronta que la vida moderna deja sobre nuestro organismo.

Un poco de estrés, pero no tanto

Pese a sus beneficios ante una amenaza real -siendo una función orgánica tan primitiva-, es estrés es altamente nocivo para la salud cuando deviene en crónico. A estos efectos, el estrés y sus hormonas concomitantes necesarias como mecanismo evolutivo para hacer frente a un depredador, se activan ante situaciones socio culturales específicas, a menudo vinculadas con el desenvolvimiento laboral.

El estrés hace que nuestro cuerpo trabaje a toda marcha y, en consecuencia, estados prolongados de estrés tienen un elevado costo para el organismo. Las células se envejecen más rápido y el sistema inmunológico puede empezar a deteriorarse, por otro lado, al bajar las defensas somos vulnerables ante un mayor número de afecciones virales.

De igual modo, al acelerarse el corazón producto de la adrenalina de manera constante, este puede debilitarse, por otro lado, se cree que el estrés está vinculado a algunas formas de cáncer. Dicho de otro modo, el estrés crónico y prolongado nos envejece y afecta de manera sistémica nuestra salud.

Controlar el estrés mediante la meditación

Existen varias formas de reducir el estrés para llevar una vida sana y plena, siendo la meditación una de ellas. Reducir la enorme cantidad de información que revolotea en nuestra mente cada minuto, constituye un descanso para la mente. Las prácticas de meditación llevadas a cabo con regularidad, generan equilibrio, paz, bienestar y resiliencia ante las adversidades. Todo esto se traduce en una mayor longevidad, un mejor estado físico y psicológico.

Mientras que se ha comprobado que el estrés afecta nuestras capacidades cognitivas acelerando su deterioro y los problemas de memoria -según un estudio publicado en Psichology Angi en 2014-, se ha comprobado que la meditación puede contrarrestar estos efectos; de hecho, ayuda a fortalecer la memoria de trabajo y la neurogénesis, que es la generación de nuevas neuronas, siendo un proceso que -según recientes investigaciones- continúa en la edad adulta.

La meditación -al igual que el ejercicio físico y una alimentación saludable-, ayuda a prevenir el alzheimer y las enfermedades neurodegenerativas.

Mathew Ricard y los parámetros científicos de la felicidad

Luego de abandonar su prometedora carrera de investigador en el Instituto Pasteur -en donde fue asistente del premio nobel de medicina François Jacob-, el en aquel entonces científico Mathew Ricard, se interno en el Tibet abandonándolo todo para dedicar su vida a la práctica del budismo y la meditación.

Luego de más de 40 años de práctica de meditación, y después de habérsele realizado diversos estudios para observar su actividad cerebral durante sus prácticas de meditación, la comunidad científica ha calificado a Mathew Ricard como el hombre más feliz del mundo.

¿Cómo medir una experiencia subjetiva?

Si bien la felicidad parece ser una experiencia subjetiva hasta cierto punto difícil de definir y vinculada a distintos enfoques filosóficos, la ciencia parece aseverar que la meditación genera bienestar, o, cuando menos, activa las mismas regiones del cerebro asociadas a emociones positivas también observadas en las experiencia de lo que las personas describen como felicidad.

Así, luego de que se le aplicara un electroencefalograma  en el que se monitoreó su actividad cerebral, se observó que Mathew Ricard -un meditador experto con más de 40 años de práctica-,  efectivamente presentaba una actividad cerebral inusualmente alta en las áreas tradicionalmente vinculadas a emociones positivas, a la vez que la actividad de la amígdala, región asociada a emociones negativas, se vio considerablemente disminuida en el monje budista de origen francés.

Bajo este mismo orden de ideas, el estudio confirmo que la práctica de la meditación puede inducir cambios neuronales positivos en el corto y largo plazo.

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Concejos básicos para comenzar a meditar basados en la experiencia de Mathiew Ricard

Más allá del preámbulo de relajación inicial, existen algunas consideraciones importantes que debemos tener en cuenta al introducirnos en la práctica de la meditación:

  • Al meditar, es imposible impedir que surjan pensamientos. No obstante, la meditación busca que los pensamientos no sean un bote a la deriva. Al meditar, no debemos detenernos en aquellos pensamientos que irrumpen en nuestro foco de concentración, basta con dejarlos pasar y volver al objeto sobre el que hemos decidido enfocar nuestra concentración.
  • Mathew Ricard recomienda la meditación conocida como atención plena (mindfulness) por su facilidad para alcanzar un mayor estado de concentración, además de permitirnos advertir de una forma más expedita cuando nos estamos distrayendo; debemos prestar atención y concentrarnos en nuestra respiración mientras inhalamos y exhalamos, la respiración nos servirá, pues, de ancla en el presente. También puedemos enfocarnos en otras sensaciones del presente como, por ejemplo, el frío, el calor, etc.
No pienses en resultados inmediatos, concéntrate en incorporar un hábito saludable a largo plazo
  • Meditar es como educar a un niño caprichoso, es necesario educar la mente para eliminar distracciones a voluntad. Así, pues, requiere de práctica y constancia, por lo que no es aconsejable pensar que se está meditando mal si en las primeras sesiones no se alcanzan a sostener la concentración por mucho tiempo. Antes bien, vale la pena recompensarse por los logros alcanzados y seguir practicando. Lo más importante es la práctica regular, aún si esta es breve.
  • Los seres humanos somos seres sociales y gregarios, el altruismo se haya articulado a la organización social de los grupos, por consiguiente, experimentamos placer en desarrollar actitudes prosociales que contrasten con el excesivo individualismo de la sociedad globalizada actual. Según resonancias magnéticas funcionales, los científicos han logrado determinar que los comportamientos generosos generan placer, siendo está una ratificación intrínseca para los actos de bondad. Practicar la ayuda a quienes más lo necesitan te generará bienestar, según comenta Mathew Ricard.
  • La meditación es una de las mejores terapias que existe. Llegado a cierto nivel de práctica, podemos contemplar nuestras emociones negativas como un meros observadores, en aras de adquirir control y dominio sobre ellas en lugar de permitir que nos controles

 

Un corazón abierto es una mente abierta.” Dalai Lama

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