| Elementos de la naturaleza y su analogía en nuestra vida. Continuamos con el fuego y sus influencias particulares. |
En una de nuestras anteriores publicaciones, empezamos con el abordaje del tema de los elementos de la naturaleza y su vínculo con nuestra alma y bienestar. Los elementos allí abordados fueron la tierra y el agua. Ambos se caracterizan por ser los más densos de nuestro medioambiente y ser a su vez pasivos, es decir, inducen más a la quietud que al movimiento. El elemento que trataremos ahora, el fuego, lo opuesto en este sentido, móvil y ligero, y de la misma manera permite la manifestación de una dimensión de conciencia símil a sí.
El fuego: calor, luz y vida
El elemento fuego es el motor de la vida, esa fuerza que permite la luz a nivel de la conciencia material y el brillo de tu propia identidad. A nivel macro, podemos ver como el Sol es el centro de nuestro sistema solar y de la misma manera, el núcleo de nuestro planeta también late a altísimas temperaturas. El fuego por ende, también es calor. Sin esa fuerza vital asociada a este elemento, ni nosotros ni ninguna especie viviente sería capaz de vivir, ni existiría el libre albedrío y la voluntad para hacer cambios verdaderos.
El trabajo de la voluntad individual y su alineación con la voluntad de Dios, ha sido el objetivo central del yoga y otras prácticas desde siempre, y es que a través de dichas prácticas es que puedes encontrar la verdadera fuente de poder y de energía que nace del alma, y nutre no sólo desde el cuerpo físico sino también el cuerpo espiritual. Los vedas del yoga comentan que el verdadero yoga nace del punto umbilical, estando vinculado éste al chakra del fuego. Esto es debido a que en dicha zona se encuentra el reservorio de energía espiritual, listo para ser expandido a todo nuestro ser y aura. Cuando esta circulación del fuego interior se logra y mantiene en el día a día, te conviertes en un ser despierto, lleno de vida y seguro de ti mismo. Si tu elemento agua está también equilibrado, te mantendrás purificado y sabrás combinar una vida emocional clara y expresiva sin pasar por encima de los demás. Vivirás en gozo y alegría sin remordimiento.

Desbalance en el elemento fuego
- Actitudinal: el principal aspecto actitudinal asociado al fuego es la voluntad y la determinación. Una persona con un fuego despierto es segura de sí misma y sabe encontrar los recursos para conseguir sus cometidos. Personas deprimidas, con mucha vergüenza de sí mismas o dependientes de otros para tomar decisiones necesitan trabajar este centro energético. Cabe destacar que esto no tiene que estar siempre presente para que haya desbalance: en algunos roles o situaciones de la vida donde la voluntad se vea muy mermada existen problemas, todo depende de hasta qué punto esa sumisión domina a la persona o esta es capaz de mantenerse en su centro y corregir u obedecer ordenes respetuosamente.
- Psicoemocional: en esta dimensión, el fuego se manifiesta como coraje y furia. Ello permite el brillo individual (sin hablar de un ego nocivo) y el poder de hacerse respetar. Así como un fuego fuera de control puede causar desastres graves, el poder del fuego en sobremedida puede llevarte a quemar a los demás, quemar tu entorno, a la vez que te consumes a ti mismo. Es necesario regular esta dimensión cuando la persona es iracunda o cuando agrede a otros tratando de pasar por encima o verse superior. En realidad eso es reflejo de cómo dicho ser le gusta o está acostumbrado a agrederse a sí mismo.
- Somático: A nivel corporal, el fuego está principalmente asociado al sistema digestivo, específicamente el hígado, páncreas y estómago, debido a que son los órganos que se encargan de la transformación de lo que consumes en energía o calorías para que tu organismo pueda seguir en movimiento. Personas con muchas rabias guardadas y muy sumisas corren mayor riesgo de úlceras gástricas, por ejemplo. Problemas de hígado graso alcohólico o no alcohólico y síndromes metabólicos se vinculan a la incapacidad de estos órganos de darle uso a la energía, transformándola y guardándola como grasa. La medicina china también vincula el fuego a la circulación de los líquicos corporales, impulsados por el fuego o ímpetu del corazón.
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Reconoce tu verdadera identidad
El proceso de despertar de la energía del fuego suele representar un desafío interesante para aquellas personas que se encuentran en un camino de búsqueda (o reencuentro) espiritual. La energía del fuego está comúnmente asociada al ego (fu-ego). Esto se debe a que se vincula a la identidad individual y al brillo propio. Esta característica, que también forma parte de nosotros, suele desvalorizarse y hasta rechazarse en algunas filosofías, o por lo menos en la palabra y ejemplo de muchos de sus representantes.
En cierta forma es correcta esta indicación, pues le permite a las personas tan sumergidas en un mundo material-impulsivo, que existen otras personas con otra realidad, y que cualquier cosa que haces para creerte superior se te devuelve en tu contra. La sociedad actual está muy sensible y manipulable a través de este elemento, puesto que se dejan dominar por este elemento y no toman la conciencia suficiente.
Pero el ego pasa a ser necesario para poder definir voluntad, colocar objetivos y también límites. Con límites me refiero a ser auto-disciplinado, no se trata de resistir a los cambios. Debido a que en algunas ocasiones, el espíritu -y los cambios que atrae para hacernos crecer- nos exige que manifestemos en paz y equilibrio, pero nuestra alma a veces necesita de fe para expresarse. Seguridad propia y coraje para vencer miedos. Esto, sin el elemento del fuego, es casi imposible hacerse. Es necesario diferenciar cuáles deseos o ambiciones son reales de tu alma y no por seguir un ideal o persona, y esto sólo se puede lograr trabajando este elemento y observando tu salud mientras mientras realizar prácticas que funcionen para ello.
Mejora tu alimentación
Como mencionamos previamente, el fuego está muy conectado al sistema digestivo. Por esta razón, el trabajo que le hagas pasar a tu sistema digestivo con comidas indebidas y tóxicas perjudicarán la calidad del desarrollo de la salud, y mantener la energía -pránica y del alimento- disponible para darle vitalidad a tu vida.
Algunos consejos principales son:
- Consume más frutas y menos harinas: Éstos carbohidratos te proporcionan energía por más tiempo y son más nutritivos. Los carbohidratos de las harinas son simples y, aunque se asimilan bastante rápido, su efecto de saciedad durará poco y necesitarás más comida en menos tiempo. El gluten (avena, trigo, cebada, centeno y en algunos productos procesados) también se ha confirmado como perjudicial para la salud intestinal y neurológica.
- Respeta los ritmos para comer: Comer demasiadas veces al día (más de 3 veces), pasa a ser perjudicial para tu metabolismo, puesto que el páncreas y sus células acinares (encargadas de producir los jugos digestivos), necesitan un espacio de al menos 4-5 horas para regenerarse luego de cada entrada de comida (jugos incluidos). Alguna voz popular dice que comer 5 veces al día acelera el metabolismo y ayudará a tener una mejor figura. No es mentira, pero esa aceleración del metabolismo será una hiperaceleración del desgaste del páncreas e hígado principalmente, aumentando riesgos de diabetes, hepatitis, entre otras afecciones.
Existen aún muchísimas herramientas y detalles de cómo trabajar este elemento en tu vida.

