Yoga para después del parto

Como bien sabemos, el embarazo produce un sinfín de efectos en el organismo de la mujer: cansancio, hinchazón, molestias por el cambio de eje de gravedad, calambres, insomnio y muchos otros. Existen opciones que, de forma natural, pueden ayudarnos a paliar esos efectos y, el Yoga, es uno de ellos. La meditación y ejercicios suaves seleccionados tanto durante los nueve meses de gestación (puedes leer más sobre Yoga para embarazadas en este otro articulo), como después del parto, cuando nuestro bebé está en casa y nuestro cuerpo necesita muchos cuidados, son fundamentales para obtener grandes beneficios de esta arte milenario que es el Yoga, sí, incluso para después del parto.

Los ejercicios suaves del Yoga, desde el punto de vista físico, ayudan a nuestros músculos mejorando su elasticidad, además beneficia nuestro sistema nervioso a la vez que tonifica nuestras articulaciones. Por el lado espiritual, la meditación, quintaesencia del Yoga, podrá incentivar la relación con el hijo que está por llegar, pero también nos llevará a relajarnos en momentos de cambio y de tensión; a encontrar paz espiritual. Aunque no hay estudios concluyentes, es difícil pensar que el Yoga tenga algún aspecto poco saludable cuando se ha producido el alumbramiento, pero vamos a verlo, paso a paso…

Uno de los aspectos más importantes cuando valoramos practicar yoga durante el embarazo y después del mismo es la relación que podemos entablar, en ese momento tan importante en nuestras vidas, con el recién nacido. Los estados emocionales y los estados de ánimo traspasan las barreras físicas y que gocemos de paz y tranquilidad en nuestro día a día, sin género de duda será mejor que mostrar un estado de ánimo enojado o triste. Y, en esto, el Yoga también nos va a ayudar.

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Cuando practicamos Yoga, sentimos y escuchamos a nuestro cuerpo; en el proceso natural de la gestación, aún más si cabe. Esta misma práctica nos llevará a percibir cambios en nuestro organismo, contaremos con mayores dosis de energía, mitigaremos los estadios de stress, mejorando la circulación sanguínea, lo que podremos comprobar como beneficioso muy pronto, durmiendo mejor y rentabilizando mejor las horas de descanso.

Durante el embarazo podemos practicar Yoga. Es muy importante que consultemos con profesionales especializados para que nos orienten, dado que no debemos correr riesgos innecesarios. Para ello, lo mejor es que consultes, sin mayor compromiso, a nuestros monitores de nuestro centro en el barrio de Salamanca en Madrid.

De hecho, una recomendación importante es que dejemos de practicar ejercicios físicos de Yoga durante el último mes de embarazo. Solo se recomiendan algunas posturas, como la conocida como ‘el gato’, o aquellas posturas que preparan nuestra pelvis para el momento del alumbramiento.

Y, como todo llega en la vida, pasado el periodo de gestación ¡por fin! Llega ese momento irrepetible e inolvidable en el que un nuevo miembro de la familia llega cargado de felicidad.

Los expertos recomiendan dejar pasar un mes desde el parto para reiniciar la práctica de Yoga. Probablemente, estarás deseando volver a disfrutar de tus momentos de relajación? Bueno, ya estamos cerca…

Pasado ese tiempo, podemos volver al ritmo habitual, si es que ya profesábamos una gran devoción al Yoga. Prácticamente, podremos ejecutar cualquier asana.

Teniendo en cuenta el enorme esfuerzo físico y mental que supuso el momento del parto, la recuperación de nuestro cuerpo será favorecida si nos ejercitamos.

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Son innumerables las posturas que, de forma concreta, podemos realizar tras el parto. Los más relevantes serán aquellos que nos hagan recuperar la fuerza de los tejidos de la pelvis. Conforme transcurra el tiempo, podremos realizar ejercicios más complejos. Eso nos lo irá diciendo nuestro cuerpo. Y, en caso de duda, siempre podrás consultarlo con uno de nuestros maestros.