Viajar es una experiencia maravillosa, en especial cuando no sólo te dedicas a ‘escapar’ del trabajo sino por el gusto de vivir nuevas aventuras.

La civilización moderna ha malacostumbrado al ser humano promedio a creer que la vida es inseparable de una oficina, o de un trabajo que no de espacio para la familia, la salud y el bienestar integral. Se asocia al tiempo con el dinero y entonces el sujeto se olvida de vivir realmente, pasa a ser una máquina del sistema. Si bien a la vida también se le coge valor cuando trabajas por lo que sueñas, esta idea está sobrevalorada y actualmente asfixia a muchas personas, haciéndolas más proclives a estrés crónico, enfermedades y al desbalance del mundo. Por eso, en Alzentro, aprovechamos también este espacio para recordar lo importante de viajar a nuevos espacios y horizontes para dar un respiro a tu vida y conocerte mejor.

Abre tu mente, rompe las fronteras

Cuando una persona se mantiene fija en una rutina, aprende a darle ritmo a su vida, se organiza y administra y puede, con la correcta voluntad y disposición, alcanzar cosas importantes a través de la perseverancia y el coraje. Todos necesitamos de algún ritmo en nuestra vida para poder ser exitosos y no queremos estar en contra de esa realidad. Sin embargo, en el último siglo con la era de las tecnologías, la industrialización y la altísima competencia a nivel profesional, este paradigma o concepto de entender el funcionamiento de la vida y la obtención del éxito ha llevado a muchos a sofocarse, a vivir para el trabajo y no a trabajar para vivir, que es la idea correcta.

Entonces, la rutina, que nace por una razón humana, toma el poder de la vida del individuo y éste pierde entonces libertad. Cuando esto sucede, la persona empieza a sentirse atada a ese empleo o rutina pues ‘no sabe si conseguirá otro mejor empleo’, o si prefiere esperar a la jubilación, o gana bastante y salir sería darle fin a una vida fácil. En fin, vende su vida al trabajo. Cuando esto sucede, es cuando se hace importante explorar nuevas posibilidades y abrir espacios para encontrarse consigo mismo.

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Cuando hablamos de explorar o viajar, no sólo nos referimos a la posibilidad de dar un paseo de muchos días fuera del país o escaparte de la civilización y la rutina de sorpresa. Suena divertido, pero también hay que ser sensatos y, mientras no se hacen esos viajes hacia lo externo, si hay algo que puede hacerte feliz es cultivar la calma y el auto-conocimiento.

Por estas razones, describimos las distintas formas de viajar y sus posibles efectos en el bienestar del ser.

Distintas formas de viajar

Un viaje planificado

Existen las alternativas que incluyen planes turísticos maravillosos, que te pueden otorgar un paseo seguro, con comodidades, lujos y/o que te ofrezcan el transporte y guía a los sitios de mayor fama y relevancia del turismo en la región. Este plan de viajes ayuda a expandir tus horizontes, conocer sitios importantes y olvidarte de las preocupaciones.

Este tipo de viaje es ideal para personas mayores y todos aquellos que escapan de su rutina y que en dicho paréntesis quieren encargarse prácticamente de nada más que de percibir los paisajes, probar nuevos sabores y/o compartir con sus seres queridos y acompañantes. También es apropiado si deseas conocer los sitios turísticos más importantes de algún sitio, buscando a su vez informarte lo mejor posible acerca de la historia y datos curiosos del lugar.

Para algunos, especialmente aquellos más jóvenes, puede resultarles aburrido si no hay experiencias con adrenalina o con libertad, pues los paseos guiados suelen estar muy estructurados. También suelen ser los viajes que resultan más costosos.

Destinos clásicos asociados a este tipo de viaje son las capitales y ciudades con alto valor turístico asociado a su historia, vanguardia y/o simplemente su unicidad. También puede incluir viajes hacia destinos naturales que ameritan excursiones, pero con paquetes completos que aportan todo el material y la logística, y por lo general, que no exijan un esfuerzo físico de más.

Destinos comunes: Paris, Madrid, Berlin, New York, capitales y ciudades importantes del mundo. Maravillas como la Torre de Pisa, Machu Picchu.

¡Que la aventura te acompañe!

Existe otro tipo de viajes que, si bien frecuenta la existencia de paquetes turísticos, también puedes encontrar oportunidades más libres y hasta desafiantes. Este tipo de travesía suele estar determinado por la ciudad o región que tu escojas, pero una vez en dicho lugar, tu eres dueño de tu tiempo y en cierta medida, de los caminos que desees tomar. Este tipo de viaje es frecuente realizarse en asociación a un grupo de familiares o amigos con gustos e intenciones similares.

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Ya que estos viajes suelen realizarse acompañados de un grupo, es muy frecuente que inevitablemente tengan un destino fijo básico, pero en ese caso existe mayor libertad antes, durante o después de ese trayecto común. Cabe destacar que este estilo de viajes, a diferencia del primero, puede expandirse más frecuentemente a las afueras de las ciudades, a entornos rurales e incluso naturales, que incluyan excursiones programadas de varios días.

Este tipo de aventuras es ideal para nutrir el alma joven, inmiscuirse más ya sea con la gente del lugar o con la naturaleza que lo envuelve. También permite que te ahorres demasiadas explicaciones sobre el lugar que quizá olvides en poco tiempo, y lo conviertas en una experiencia mucho más personal y duradera. Además, este tipo de viaje seguramente saldrá más económico que el primer tipo.

Destinos comunes: Travesías a pueblos no tan cercanos de las ciudades y sitios famosos pero con gran valor turístico. Maravillas naturales de exigencia física y de indumentaria moderada. Ejemplos: el Camino de Santiago, el Kilimanjaro (Tanzania), Gran Cañón (E.E.U.U.) y los Saltos y tepuyes de la Gran Sabana de Venezuela y Brasil.

Roraima viajar

¡Mochila, mochila! Que el viento te lleve…

¿Qué tal si tomamos un sendero o bus y en el camino decidimos dónde paramos? Podrá sonar muy liberal pero este estilo de viaje, sabiendo tomar las previsiones básicas necesarias, puede ser una de las experiencias más enriquecedoras de todas. El viaje de mochilero o aventurero, ocupándose más de la oportunidad de abrirse al mundo que visita más que de ir a conocer un sitio en particular para tomar fotos de recuerdo puede dejar cambios en tu vida mayores a los que puedes imaginar, aún cuando vayas con la idea de producir dichos cambios.

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Un viaje en este estilo te coloca en condiciones de tener que estar más atento y en contacto inmediato con lo que te está rodeando, sea andando a pie, donde duermes o un transporte, pues valoras a cada persona como una posible ventana a conocer nuevos espacios o simplemente obtener algo importante para tu viaje. Es decir, viajar de esta manera te aproxima a vivir el aquí y ahora, tal como se promueve en una terapia Gestalt, teniendo una experiencia más completa y humana de la travesía. Así no lleves cámara fotográfica, seguro tu alma se llevará recuerdos más nítidos de esa travesía.

Obviamente, este tipo de viajes, aunque divertidos, tampoco deben tomarse súper a la ligera y es importante tomar previsiones. Una muy importante es ir acompañado, lo ideal es desde 1 hasta 3 personas como máximo, pues en estos viajes tan libres, intentar contener a demasiados juntos ante tantas opciones puede complicar todo.

Otro punto a cuidar es la existencia de contactos en la región a donde llegas o tener alguna carta bajo la manga en caso de alguna emergencia. Aunque existen espíritus exageradamente aventureros, viajar sin tener idea de que hacer en casos extraordinarios puede convertir tu viaje en pesadilla si lo irregular se presenta.

Entre los destinos comunes para esta forma de viajar, no existe un patrón específico puesto a que lo ideal a estos viajes es que cada quien dibuje su propia ruta y tenga una experiencia con nombre propio.

Y mientras me quedo en casa, ¿qué?

La vida no está para viajar todos los días, pero esta si te permite que abras por tu cuenta el espacio, el tiempo y la motivación para desarrollar el autoconocimiento y la sanación en tu familia, en tu entorno laboral y en ti mismo, donde nuevos horizontes de conciencia pueden abrirse al tu abrir tu corazón a la verdadera compasión y amor que Dios junto con toda su creación tiene para ofrecerte.