El proceso de transformación necesario para elevar a los niños poco comprendidos de esta era a convertirse en un real príncipe o princesa, desde el alma

Ante los cambios de era tan vertiginosos que hemos estado afrontando, la evolución de conciencia también ha formado parte de ello, pues necesitamos adaptar nuestras capacidades y nuestra mente a los desafíos que tan rápido se han manifestado. Algunos de esos desafíos son: sobre-información, contaminación ambiental, alimentación tóxica, sedentarismo, sistemas de educación anacrónicos o inadaptados, entre otros. El auge del nacimiento de estos llamados ‘niños índigo’ es parte de esa respuesta por parte de la conciencia colectiva para ayudarnos a elevarnos en esta era. Sin embargo, para que un niño índigo logre expresarse e incluso ser el príncipe o princesa que  vino a ser del nuevo mundo, es necesario conocer no sólo sus facultades y tipos  (resumidos aquí), sino lo que muchos de ellos vienen a hacer y las herramientas que pueden ayudarlos para entenderlos y que se entiendan a sí mismos.

Líderes de un cambio

La generación índigo (llamada así por el capa extra percibida en sus auras,  de color índigo y variedades azules), se distinguen de aquellos que no lo son por factores diversos como su dificultad para sentirse correctamente encajados en el sistema social moderno, tendencia a abstraerse del mundo, presentar problemas frecuentes de atención, que se suman a un aumento tanto de su sensibilidad intuitiva como también de la posibilidad de presentar habilidades psíquicas especiales innatas, como en el caso a continuación:

 

Tanto por experiencia personal como estudio clínico, más las observaciones cotidianas de niños y jóvenes, hemos percibido que estos seres, cuando encuentran su lugar en el mundo, logran cosas increíbles, rompen paradigmas de conciencia y sorprenden con lo que son capaces de hacer, el gran problema pasa a ser la resistencia de parte de otros ante su forma distinta de pensar y operar, y que terminan por frustrar el talento de estos chicos.

Pero eso lo podemos cambiar, al empezar a comprenderlos y permitir su expresión cada vez mayor, debiendo entender en primer lugar, que esta ‘ola’ viene a cambiar y tumbar muchísimas estructuras que tantos creemos normales o sanas, empezando por las propias.

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Principios para el despertar índigo

Hay distintos detalles a tomar en cuenta y a asimilar si quieres entender a tu príncipe o princesa en su camino. Si sientes que tu hijo o familiar no cumple con los parámetros comunes asociados a un ‘índigo’, igualmente puede servirte esta información, pues son principios que nos hacen bien a todos en múltiples dimensiones.

Alimentación y salud

Para empezar, hay que comprender que todos desde que nacemos, tenemos una conexión muy profunda y viva con nuestro cuerpo físico. Somos capaces de sentir o ‘escuchar’ con nitidez lo que sucede dentro y el efecto de lo que hacemos o comemos en el organismo.

Lo que permite esta conexión es el llamado científicamente ‘sistema interoceptivo‘. Por las tradiciones yoguis se entiende como sistema auto-sensorial o intuición interna, y la capacidad de mantener estos sentidos despiertos o ‘interiorizados’ se le denomina pratyahar, siendo este uno de los principios para el despertar de la conciencia y la iluminación (ramas de Patanjali). Todo forma parte de esa intuición e inocencia que nos acompaña como fetos y bebés, y al permanecer en comunión con nuestra alma, pues el cuerpo físico es su templo.

Conoce a mayor detalle el funcionamiento de la intuición en este post.

Entonces, este sistema interoceptivo tan fundamental, se puede ver alterado fácilmente por costumbres y alimentos que hoy en día suelen ser frecuentes.

Costumbres

  • Separar al bebé de la madre al nacer y durante los primeros años de vida. Es un error muy grave, pues la ciencia ha descubierto que el niño al no percibir a la madre cerca (principalmente a través del olfato) en los primeros minutos de su nacimiento, y durante los siguientes dos años, produce una ola de estrés agudo que irrita su cerebro y causa lesiones nerviosas profundas que pueden durar de por vida.
  • Falta de actividad física. El sedentarismo, que sigue enseñándose en muchos institutos educativos en la actualidad dentro de los salones de clase, más las frecuentes actividades de oficina en adultos, son principios a extinguir de lo cotidiano que perturban la correcta formación de un niño o joven. Para todos es fundamental movernos, tanto por salud como para beneficiar nuestra felicidad y creatividad. Por eso, si a un niño lo sientes fastidioso al mantenerse inquieto, por favor reconsidéralo antes de obligarlo a sentarse y callarse. Incluso puede ser señal de que le falta ejercitarse.
  • Mantenerlo pulcro o limpiar todo lo que se toca. Si tenemos una alimentación saludable, nuestro sistema inmune estará más que apto para desarrollar defensas ante las posibles amenazas exteriores, e incluso, necesita de dichas interacciones con la tierra y el sucio ocasionalmente para empezar a desarrollar las defensas necesarias para el resto de su vida. Si ante cualquier sucio se enferma o produce alergia, el problema más importante podría estar en su salud inmune. Sólo cuida que no se meta cosas obviamente tóxicas a la boca o que se pueda tragar y se asfixie.
  • Videojuegos. Si bien la nueva generación pareciera venir aprendida en lo que al manejo de juegos y recursos digitales se refiere, confinarlos a usarlos seguidamente y como modo de ‘callarles’ la boca, pone en riesgo su creatividad, inhibe el movimiento del juego natural y estresa su cerebro y sus jóvenes ojos.
  • Depender de medicamentos externos. Nuestro cuerpo tiene sus propias medicinas, y la farmacéutica actual trata de mantener a la gente convencida de que los fármacos son indispensables. Pues realmente así no es. Son obviamente beneficiosos para tratar infecciones, virus y emergencias, pero esta inteligencia índigo conoce principios y mecanismos de sanación y auto-curación intuitivos que emergerán mientras se alimenten y cuiden correctamente, aún más en esta era donde los malestares más comunes son sistémicos, asociados a nuestra alimentación y estilo de vida.
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Alimentación

Buena parte de esa interocepción se debe a que nuestro sistema intestinal posee dentro de si mismo un sistema nervioso, que incluso se le suele llamar ‘cerebro emocional’. Sin embargo, para que éste y otros sistemas corporales funcionen correctamente, es necesario reconsiderar los efectos de muchos alimentos hoy en día comunes, o que ni siquiera son alimentos.

  • En primer lugar, debemos mencionar al gluten. Esta proteína presente en los derivados del trigo y otros cereales como el centeno, la cebada y en menor grado en la avena, tiene efectos nocivos sobre nuestro tracto intestinal, entre los que se cuentan romper las barreras intestinales y reducir esa sensibilidad interior en ella, aún en personas no catalogadas como celíacas asintomáticas. Además, entorpece el poder de absorción de nutrientes en nuestro intestino delgado e inflama nuestro intestino grueso. Aún en adultos, el gluten mantiene estos efectos, solo que han vivido tantas generaciones resignados sin saberlo a esta sensibilidad interior que no se dan cuenta, pero es una realidad y cada vez nacen más celíacos no sólo porque sean índigo, sino que nuestra programación genética ha perdido con tanta contaminación la resistencia necesaria.
  • De segundo, los lácteos animales. Los efectos negativos van más allá de si la leche es con o sin lactosa. Promueve la alteración del sistema inmune, aumentando mucosas y problemas respiratorios, agrede el estómago e inflama los intestinos, dañando también el sistema interoceptivo.

Además de lo que comes es importante cómo lo comes y los ritmos de tu alimentación. Conoce nuestro coach nutricional para mejorar tu estilo de vida.

  • Harinas y dulces refinados. Junto con las harinas con gluten, todos estos tipos de carbohidratos llamados simples que, al contrario de lo que puede sonar, son negativos para la salud, pues funcionan como droga al ser fuentes rápidas de obtención de glucosa, estimulando además la producción de dopamina como muchas otras drogas estimulantes. Evitar cualquier harina o comida/bebida azucarada (que no sea fruta) es importante, sobre todo en niños con muchos berrinches y poca tolerancia a la frustración, pues en ese caso se está criando a un adicto sin inteligencia emocional, aunque duela decirlo.
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Existen más principios cruciales sobre alimentación y otros temas que extenderemos en otra publicación, pero comienza a utilizar estas indicaciones, o investiga a fondo y podrán salir soluciones para ti o cualquier niño o ser cercano que no se sienta comprendido, pero intuitivamente sientas que tiene un gran potencial como alma y ser de conciencia y merece un empujón.