«En Alzentro compartimos todos los temas necesarios para tu bienestar. Los mecanismos de defensa son esenciales para comprender cómo la mente juega en contra de la paz interior.»

La psicología moderna, especialmente gracias a los desarrollos de eminencias como Sigmund Freud y su hija, Anna Freud, logró profundizar a detalle sobre el funcionamiento de nuestra mente. Los mecanismos de defensa, como su nombre lo indica, son una variedad de recursos o ‘estrategias’ cognitivas (a nivel de pensamiento) y conductuales que nuestra psique usa para confrontar la ansiedad de vivir el presente, y que se acentúan al hacer frente a recuerdos o emociones significativas difíciles de afrontar para el sujeto.

¿No te ha pasado que olvidas cosas que consideras importantes? ¿Tienes problemas de atención generalizados o en situaciones específicas? ¿O mezclas palabras con otras que ‘no’ querías decir y luego te das cuenta que también significaban algo? Todos estos sucesos son consecuencias de estos mecanismos de defensa que se mantienen operando. Pronto los describiremos, pero antes debemos esclarecer, en lenguaje sencillo y accesible, cómo se compone nuestra psique y las bases de su funcionamiento.

La estructura de la mente

Sigmund Freud (1856-1939), recordado médico y padre del psicoanálisis, fue un revolucionario de su época en relación a la manera de comprender la psique humana y al tratamiento de casos clínicos de los pacientes a través de la palabra, prescindiendo de los métodos hasta el momento más frecuentes: los fármacos y la hipnosis.

Aún con los detractores de su legado psicoanalítico/psicodinámico y su eficacia terapéutica, es indiscutible como principios nacidos de esta corriente se aplican hoy en día por todo el mundo, como en el Neuromarketing y la publicidad, al enseñar cuáles son los verdaderos imanes para nuestros sentidos y nuestra mente, así como los conocimientos para poder controlarla. Entre estos principios resalta la estructura del psiquismo, que son: el ello , el yo y el súper-yo.

  • El ello: Es el componente inconsciente por excelencia. Representa a todos aquellos impulsos viscerales que junto a los demás componentes, dan vida a la dinámica de nuestra mente. El nos lleva a cumplir necesidades fisiológicas y sexuales, siendo el motor que nos impulsa a sentirnos vivos e importante factor de motivación (al estar vinculado al organismo, comer saludable es un arma fundamental para canalizar mejor nuestra fuerza vital).
  • El súper-yo: Es la parte idealista de la mente. Ella se va formando por los mandatos y limitaciones instauradas durante nuestra crianza. Suele verse como un componente de ideales morales con los que soñamos frecuentemente, pero también funciona -sin que nos demos cuenta fácilmente- como filtro o represor de los impulsos del ello. Prácticas como el yoga psico-fisico son recursos excelentes para conocer estos filtros que, mientras los mantenemos inconscientes, actúan en contra de la luz de conciencia.
  • El yo o ego: Es el que se encuentra ‘en el medio’ de las dos fuerzas anteriores, y recae en él la misión de decidir qué hacer y qué no hacer o recordar en el aquí y ahora. Es junto con el súper-yo, el responsable de los mecanismos de defensa que describiremos a continuación.

Ellos suelen asociarse simbólicamente al diablillo, el ángel, y al hombre que los escucha a los dos y decide. Si bien esta simbología no es ideal, puede ayudarte a comprender lo que sigue.

Mecanismos de defensa

Mecanismos de defensa

Los mecanismos de defensa

Éstos son las diferentes estrategias que nuestra psique (ego y súper-yo) emplea para el afrontamiento de situaciones estresantes y difíciles. Así como una persona evade un tema de conversación o una pregunta porque teme destapar una mentira o que le sea refutado lo que quiere responder, este y otros tipos de casos suceden en muchas ocasiones durante nuestro día, a veces dándonos cuenta de ello pero en muchas otras, ni sabes que las realizas. Y lo peor, las aplicamos contra nosotros mismos.

Ellos no son estrictamente malos, pero es difícil asegurar el bienestar y felicidad integral de una persona cuando presenta tantos de estos bloqueos, pues lo alejan de la realidad y la sinceridad para consigo mismo. Siempre hay que recordar que todos estos mecanismos tienen un efecto secundario que impacta en nuestra salud, mientras no enfrentemos la raíz de los mismos. En este artículo nos encargamos en ayudar a reconocerlos. ¿Quieres conocer tus posibles mecanismos de defensa más importantes? A continuación te los explicamos.

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Negación

Es la base de los demás mecanismos de defensa. Se trata de negar absolutamente cualquier argumento, aún cuando la persona conscientemente haya realizado de lo que se le acusa. Sin embargo, esto va más allá de un simple ‘no’ dicho conscientemente. Muchos psicópatas dicen el ‘yo no…’ seguido de una repetición literal de aquello del cual le acusaron.  El olvido es otra forma de negación, pero volcada directamente contra ti mismo.

Intelectualización del afecto

Este mecanismo de defensa se basa en anular las emociones que hacen mucho ruido a nuestra moral y a cambio, volvernos personas lógicas, que le busca ‘la explicación científica a todo’, incluyendo a sus propias reacciones y sentimientos. Haciendo todo lo posible con tal de no sentir, porque seguramente aprendió que, cuando se abrió al sentir, fue lastimado y no ha superado aquello.

Proyección

Otro clásico infalible. Es aquel donde la persona proyecta o coloca en otros aquellos atributos de sí mismo que no conoce ni tolera. Está presente en cualquier crítica o prejuicio de una persona contra otra con un componente emocional aversivo (desagrado).

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Las quejas

Formación reactiva

Esta es similar a la negación, sólo que en ella el super-yó inclinará su moral constantemente en contra de aquello que representa a aquello dentro de sí mismo de lo cual huye , descargándose el ello de forma radical, celosa y sin tolerancia. Un ejemplo clásico son los comunistas y revolucionarios: empiezan denigrando y oponiéndose sin tolerancia a la clase alta o burguesía, pero cuando llegan al poder, resultan iguales o peores a ellos.

Otra situación igual de cotidiana es la persona que constantemente comparte en Facebook o Instagram por ejemplo, imágenes de animales o personas agredidas o dolidas, en el fondo se siente seguramente excitada y atraída por ese fenómeno. Hay un impulso hostil fuertemente reprimido o un auto-concepto muy bajo de miseria que busca reproducir, así sea como negación.

Delegación

Basado en dejar en las manos de otro aquello en lo cual la persona tiene responsabilidad, pero no la toma. Esto es muy común en relaciones de terapeuta-paciente donde el segundo busca que el terapeuta le dé la respuesta o la medicina perfecta, pero evita cualquier responsabilidad de su propia creatividad para hacer un cambio. Desde ese rol, el ello aprovechará si hay algún error o efecto secundario para inculpar al atendiente. Aunque a veces actúa como sumisión: guardándose la queja, o habla mal del terapeuta a sus espaldas hasta que deja de ir a consulta. Eso si, desde la evasión.

También sucede en el escenario de las protestas que ya mencionamos. Delegar la capacidad de cambio al gobernante que ya se ha mantenido haciéndolo mal, es una re-afirmación de que la persona se opone a dar por sí mismo el ejemplo y muy seguramente, al irse a su casa y luego de descansar, seguirá manteniendo el ‘sistema’ contra el cual se rebela.

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Sublimación

Entre los mecanismos de defensa, este vuelve ‘lindo’ o moralmente aceptable una idea o impulso agresivo/sexual reprimido. ¿Un ejemplo fácil? Las canciones románticas que a muchas mujeres les encanta con frases que usan la palabra corazón, como ‘te doy mi corazón‘ o ‘te llevo en mi corazón‘. Tan sólo hagan el mínimo esfuerzo de cambiar la palabra ‘corazón’ por el órgano sexual femenino. ¿No me crees aún? Entonces revisa el emoji del corazoncito (♥) y dime a qué se parece realmente en su forma, al corazón real o a una vagina (a quien nunca lo haya percatado, se le saldrá seguro una sonrisita).

Desplazamiento

Es uno de los más sencillos. Se desplaza el afecto o emoción negada hacia personas u objetos distintos al que motiva dicho afecto. Por ejemplo, aquél que es maltratado por algún jefe ante el cual  no se permite a sí mismo rebelarse por miedo, termina descargándose con sus subordinados, incluso a través de la repetición de la conducta que le desagrada de su opresor.

¿Te identificaste con alguno? Si te recordaron a alguien, ¡atento/a, puede ser una proyección ☺! El estudio de los mecanismos de defensa son herramientas de autodescubrimiento personal, para meditar y facilitar el encuentro del verdadero yo, más allá del ego, razón para el cual trabajamos y cooperamos en Alzentro Coworking a través de todas nuestras clases y ofertas disponibles. Pronto volveremos con más mecanismos de defensa. Mantente al tanto.

Que tengas un lindo día.

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