| La disciplina es la base más fundamental para desarrollar una vida espiritual en comunión con un éxito materializado de tu misión de vida. La raíz de la felicidad es el compromiso contigo mismo. |
Existen muchísimas corrientes espirituales, técnicas deportivas, meditaciones, artes, distintos tipos de clases y actividades dentro de las cuales el ser humano se desenvuelve. Aunque unas pueden ser más efectivas que otras para cada persona en dirección al fin de facilitar el reencuentro del ser y la salud, el cultivo más importante de una vida íntegramente feliz depende en la disciplina y compromiso que el ser desarrolla consigo mismo. Este camino exige una mezcla importante de fuerza de voluntad y amor para entregarse a tal aventura. Amor para escuchar al corazón con sinceridad e inclinar la cabeza (el ego) ante la verdad pristina que siempre estuvo y siempre está dentro de cada uno, y la voluntad para hacerla cumplir.
Es un asunto difícil y que, por lo general, le exige a las almas muchas vidas de reencarnación para que por fin logren cumplir con tal proceso. Algunos lo llaman iluminación, otros samadhi, pero lo fundamental es que el individuo que lo logra es plenamente feliz, sano y santo, y con una identidad adaptable a los cambios del tiempo. Es el fin que todas las prácticas espirituales y ontológicas -llámese religiones, ramas del yoga, escuelas (psico)-terapéuticas- buscan, pero cada quien debe estar claro que todas ellas son sólo métodos creados por el hombre en su libre albedrío para conquistar este reencuentro interno.
«La disciplina es la mejor amiga del hombre, porque ella le lleva a realizar los anhelos más profundos de su corazón»
María Teresa de Calcuta
Las bases de la disciplina
La palabra ‘disciplina’ comparte la misma raíz de ‘discípulo’. Esta palabra es comúnmente asociada a una relación estudiante-maestro, en la cual el primero debe acatar las instrucciones y principios brindados por su líder para la consecución de la iluminación o meta última establecida. Si es cierto, que necesitamos de maestros en el exterior que sirvan de reflejo para nosotros descubrir nuestra propia maestría, su presencia es totalmente indispensable y los padres y primeros acompañantes son el primer ejemplo que puedes tener de como funciona un gurú o maestro en tu vida. El trabajo de ellos es todo un arte (sean conscientes o no), que mezcla la libertad para la expresión de tu alma con tu adaptación al medio. Un gurú excelso no busca complacerte o caerte bien a cada rato, te enseña a ver ambas polaridades de la enseñanza, en la cual el carácter fuerte también podrá ser necesario, aunque en la mayoría de las situaciones.

Por esto, las principales señales de una relación estudiante/maestro sana son las siguientes:
- El maestro permite que el estudiante se confronte a sí mismo como ser, y no sólo que mejore en alguna técnica. Esa función como pilar único pertenece a un instructor.
- El maestro no deja de ser practicante de lo que enseña, de su verdad. El maestro da el ejemplo.
- El maestro no busca que lo complazcan. Se guía por su intuición a cada momento de dar instrucciones, para ser lo más certero y elevador posible para ‘sus’ alumnos.
- El maestro facilitará que el estudiante se conozca a sí mismo, siendo consciente de que en algún momento dicha relación deberá terminarse. De lo contrario el maestro sólo busca seguidores o no cumple bien su labor, pues sus pupilos siguen sin aprender. La calidad del maestro no se mide por número de estudiantes que le siguen sino por la eficacia de su enseñanza.
- En relación al punto anterior, el verdadero estudiante, que desarrolla disciplina y conocimiento interior, en algún momento de su vida va a encontrar algún punto a cuestionar sobre su maestro. No por rebajarlo o querer buscarle errores, sino porque cada alma es particularmente única y aunque sea muy poca la diferen, cada una tiene una verdad y forma de expresión de Dios única por dar en su vida.
Tu eres tu propio maestro
Aquel último punto mencionado es muy importante. Un maestro es un sujeto externo que te ayuda a reconocerte a tí misma como alma única, y sobre tal unicidad que se haya dentro de ti sólo tu puedes llegar a ser maestro. Lo/-s demás es/son tan sólo un reflejo de tu ser y parte de tu esencia. Por eso, la disciplina verdadera se establece cuando se deja de seguir una voz exterior -deseo del Otro, según el psicoanálisis- y el individuo reconoce su propósito, y establece el compromiso necesaria en su vida para lograrlo. En pocas palabras, se convierte en su propio y más fiel discípulo.
Observa este extracto de una de las conferencias del Dalai Lama actual, expresándose sobre la necesidad de la disciplina:
El amor verdadero hacia uno mismo entra a su mayor prueba cuando de este compromiso se trata, debido a que necesitarás integrar cada vez más y mejor cada parte de ti mismo. En la vía del yoga y la meditación (incluso más allá de un salón de clases, cuando logras integrarlo en tu vida), se corre mucho el riesgo de mantener una disciplina siguiendo una orden o criterio externo, y no desapegarse de él. En estos casos, la perseverancia puede llegar a funcionar como un acto compulsivo evasivo. Cuando practicas estas técnicas constantemente, la meditación frecuente suele aclarar tu intuición y las decisiones que para mejor podrías tomar, pero son estas mismas las meditaciones las que terminan por obstaculizar la manifestación de la acción del individuo.
Otro caso muy ejemplar con respecto a este tema es el de un músico. Un ejecutante de orquesta por ejemplo, entrega su vida a la práctica del instrumento escogido, de tal forma que se vuelve una extensión de sí mismo. Es una oportunidad maravillosa el contar con tal pericia gracias a la disciplina para expresar los más bellos sentimientos y pensamientos con él. Sin embargo, también sucede que el practicante se ancla al instrumento pero sin explotar durante dicha práctica su poder creativo. Es decir, no saca provecho de todos estos momentos a pleno contacto con el poder de la música para expresarse.
En los oráculos de la Ley del Tiempo en tu Firma Galáctica se puede expresar claramente el balance necesario entre creatividad espontánea y disciplina para conseguir la manifestación de la armonía y embellecimiento deseados.
«Tu peor enemigo no puede dañarte tanto como tus propios pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu mente disciplinada.» |
Gana cada día de tu vida, ¡has Sadhana!
¿Cómo establezco esta disciplina? ¿Cómo saber que es sincera y efectiva? Cuando nos referimos a sadhana, se refiere a toda práctica que favorezca al individuo en el reencuentro consigo misma, ocupa un lapso de tiempo estimado durante el día y se mantiene con disciplina y entrega cada día de práctica. Cuando haces sadhana por primera vez, sentirás fuerzas negativas que te harán querer desistir o creer que el acto no funciona, pero es parte de tu desafío confrontarte y empezar a colocar prioridades donde el bienestar de tu alma se encuentre en primer lugar.

El maestro de Kundalini Yoga, Yogi Bhajan, indicaba los siguientes períodos de días para que una práctica espiritual tenga efectos que se asienten profundamente en el sujeto, tanto consciente como inconscientemente:
- 40 días: Este lapso ininterrumpido de práctica permite la formación de un nuevo hábito. Si te parece difícil, concéntrate en un hábito que sientas que no te hace bien o que ya aprendiste la lección y tanto el tiempo como la energía que te exigía cubrir ese hábito, redirígelo hacia tu nuevo compromiso.
- 90 días: Confirman el nuevo hábito. Permite que se establezca sólidamente en tu ser y esencia.
- 120 días: El nuevo hábito es quien tu eres. Indiferentemente de la práctica que hayas logrado mantener durante este lapso, está te habrá llevado al descubrimiento de una dimensión hasta ahora no reconocida o asimilada.
- 1000 días: La maestría completa de la meditación. (Cabe aclarar, que toda técnica de meditación en realidad es la herramienta para llevarte a un estado de conciencia en particular).
- Si se pierde un día de práctica, la cuenta de días debe regresar a 0 nuevamente.
El poder del sadhana viene importado de la cultura yogui, sin embargo, no sólo es válido a algún practicante de yoga: artistas, músicos, estudiantes y todo tipo de personas merece y necesita esta disciplina, si quiere sanar al mundo y lograr sus sueños. Funciona para todos los casos en los que la práctica se realice con sinceridad. Las puertas del mundo de la felicidad están siempre abiertas, tan sólo debemos amarnos a nosotros mismos para mantener la convicción de seguir el propósito de vida, respetando la voluntad de cada quién.
