La vida está llena de posibilidades, todo un lienzo en blanco para plasmar ideas. En este artículo te aproximamos a dos cualidades innatas e importantes del ser humano: la creatividad y la espontaneidad.

Crecí queriendo aprender muchas cosas, buscando diversas maneras de expresarme, mis intereses parecían ser muy distintos a los de los demás. Siempre quise estar en toda actividad artística que se me presentara, siempre tenía una manera muy peculiar y artística para resolver cada situación, cosa que hacía que me miraran como la rara del grupo, a veces me llevaba unos cuantos regaños.

Cuando estaba en preescolar, recuerdo que solía participar en bailes, desfiles, obras de teatro, eso me hacía muy feliz. Con el pasar de los años mis intereses se fueron guiando hacia artes más específicos (la música y el baile), recuerdo que me salía de clases para poder ir al coro del colegio, eran tardes muy felices. Unas compañeras de clases estaban en Ballet Clásico, así que convencí a mi madre de que me inscribiera, allí encontraba nuevas maneras de expresar con el cuerpo.

Mis momentos libres en casa eran muy solos, así que eran momentos para crear, escribía canciones, creaba melodías con un teclado que tenía y coreografías de baile. Una vez mi mamá encontró la letra de una de mis canciones, ella se echó a reír y me dijo ¿Qué es esto?, con un tono burlesco. Yo sentí mucha vergüenza, así que la arrugué y la eché a la basura, también fui escondiendo mis otras letras y decidí no escribir más.

Mi madre decidió retirarme de Ballet, para ella verme haciendo coreografías y saltando de un lado a otro no era algo productivo, así que prefirió cambiarme a natación, porque era un deporte y para ella, eso era más importante. Lo único que me quedaba para crear era mi pequeño teclado, llegaba del colegio a tocar, los fines de semana no quería parar, pero aturdía a los otros miembros de mi casa, me mandaban a apagarlo, no soportaban escuchar mis ensayos una y otra vez. De alguna manera quería conseguir que les gustara algo de mi música, así que empecé a repetir los demos del teclado, a reproducirlos y aprenderlos para poder tocar algo más estructurado para ellos. Al tiempo me sentí un poco desanimada con la música así que la dejé por unos años. Cuando cumplí la mayoría de edad decidí audicionar en un conservatorio y quedé, en ese lugar me enseñaron a tocar el piano con buena técnica y a leer partituras. Allí se siguen muchas normas, “no toques así, hazlo de esta manera, no puedes tocar esto, solo puedes tocar lo del repertorio” así que poco a poco me fui convirtiendo en una especie de ejecutante más que de una intérprete.

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En este punto estando adulta me empiezo a cuestionar, ¿será que soy una artista? El artista expresa, crea, yo creo que sólo ejecuto. ¿A dónde se ha ido mi creatividad? Me da pánico tocar en vivo y equivocarme, o hacerlo de una manera “incorrecta”, las improvisaciones son difíciles para mí. Una vez toqué junto a otros músicos, ensayamos todas las piezas así que todo salió muy bien, pero el presentador pidió al finalizar que hiciéramos un Jam (improvisación): quedé helada, no supe cómo responder, ¡qué vergüenza! A veces extraño mi yo niña, era tan libre y creativa. Esto es una realidad que no sólo le sucede a una persona, le pasa a muchos, tanto a nivel artístico como para su vida diaria, pero existen soluciones.

Mecanización de la naturaleza del hombre

Desde el momento en que los seres humanos nacemos, empezamos a asumir distintos roles, unos que tienen que ver con procesos naturales, otros con procesos emocionales y otros con sociales. A medida que crecemos, la sed por aprender se incrementa, la curiosidad nos invade y es cuando buscamos qué hacer entre tanta novedad. En ese instante somos seres nuevos en este mundo, hay tanto por explorar, por conocer, por hacer, y naturalmente tenemos maneras de responder ante la diversidad de situaciones. Nos aventuramos, ¡pero esperen! Alguien nos detiene y nos dice, ¡no! Esto se hace de otra manera, nuestro deseo de resolver estos acertijos se va cortando y vamos aprendiendo a responder como nos lo dicen los patrones culturales, convirtiéndonos poco a poco en seres mecanizados y automatizados.

Cada cultura tiene sus costumbres, sus creencias, su forma de hacer las cosas en sociedad, por ende, cada persona que crece en ella se va moldeando a lo que demandan las necesidades sociales, repitiendo patrones para poder ser parte de ella. Pero, ¿qué pasa cuando alguien decide salirse de esta línea? Puede que no sea aceptado, y es que lo diferente genera rechazo en los grupos, por eso se nos enseña a actuar de manera parecida ante las situaciones.

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creatividad baile

¿Qué es ser espontáneo y qué tiene que ver con el proceso creativo?

Jacob Levy Moreno, creador del Psicodrama (abordaje psicoterapéutico a través del teatro y la espontaneidad), define la espontaneidad como “una respuesta nueva a una situación antigua o una respuesta adecuada a una situación nueva”, es decir, es una reacción que no ha sido premeditada. El ser espontáneo tiene una solución ante las situaciones que se le presentan sin previo ensayo, su respuesta es natural y sin esfuerzo alguno.

La creatividad es la capacidad y facilidad que tenemos los seres humanos para crear y/o resolver problemas. Somos seres creadores, generamos nuevas ideas, nuevos conceptos, tenemos la capacidad de innovar. La espontaneidad es el catalizador de la creatividad, un ser que no es espontáneo simplemente reproduce, si no innova no es capaz de crear.

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¡Juguemos todos!

Los niños son expertos en este tema de ser espontáneos y creativos, suelen carecer de vergüenza. Quizás tu hijo o tu hermanito te han hecho pasar pena alguna vez. Los niños hacen las cosas sin importar el qué dirán. Es normal verlos bailando en el supermercado, jugando en cualquier lado, simulando ser un superhéroe o haciendo comentarios que parecen indebidos en el momento, ellos conservan aun mucha libertad a su corta edad. A través del juego son creadores de momentos, de escenas, es la manera en la que aprenden a enfrentarse al mundo. Un niño al que se le ha permitido expresarse de manera espontánea, desarrollará mejores habilidades para la resolución de problemas de la vida diaria, enfrentándose a nuevas situaciones, dando la respuesta más adecuada en el momento desde la corporeidad, las emociones, los sentimientos, los pensamientos y la voluntad. ¿Será que a los adultos se nos ha olvidado jugar como niños?

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La artes y el arteterapia: impulsadores de la creatividad

Las artes son buenos canales para la expresión espontánea, permitiendo la creación desde un punto de vista más estético y puro, el artista interpreta, crea y recrea. El arte terapia se centra en el proceso creativo, con fines terapéuticos. A través de este método de posibilidades infinitas expresamos, canalizamos, sin evaluación de técnica o estética, todo lo plasmado o expresado allí es valioso y rico en contenido. El paciente en ese momento es todo un artista, un protagonista y un creador, se le permite ser, sentir y expresar a través de la pintura, de dibujos, danzas, música o cualquier otra expresión artística. El arteterapia a través de sus técnicas puede ayudar a recuperar la confianza, y potenciar al ser creador y espontáneo que puede estar adormecido.

Un ser espontáneo es un ser libre, un ser saludable. ¡Trabajemos por recuperar la espontaneidad y fomentar la creatividad, hacia un mundo más plural!