Similitudes y diferencias entre estos dos tipos de abordajes para que estés informado de cuál es la mejor opción ante cada dificultad.

Los avances que en estos últimos 2 siglos ha tenido las ciencias de la salud, ha permitido que se desarrollen modelos terapéuticos y de asistencia,  diversos y  diferenciados,  principalmente en el abordaje de los síntomas y sus causas. Así como en las herramientas para encaminar a un sujeto a tomar la conciencia necesaria para que genere los cambios por sí mismo. Ahora bien, en cuanto al coaching, esta es una modalidad que se ha venido incrementado en los últimos años y a muchos les puede costar saber qué es y como diferenciarlos de las distintas terapias, así como escoger cual es la mejor para sanar el problema que presenta.

Empezando por las similitudes, ambas corrientes utilizan herramientas de reencuadre y esclarecimiento, entrevistas para obtener datos básicos importantes y trabajan todos los aspectos para la cual el profesional se muestre capacitado a mejorar en el cliente. En ambos,  el coach/terapeuta maneja una mayor cantidad de conocimientos sobre el tema, para facilitar el entendimiento de la otra persona, pero también consciente de que no debe involucrarse personalmente de más en dicha problemática. Por más que la acompañe o pueda utilizar técnicas de juego de roles, debe cuidar su propia salud emocional, por su propio bien y el de los asistentes a consulta.

¿Cuáles són las diferencias principales?

El psicólogo humanista Carl Rogers, fue uno de los pioneros desde la psicología en considerar el acompañamiento como una manera de brindar herramientas para producir mejoras en el individuo. Creó la terapia centrada en el cliente y el ‘counseling’ precursores del coaching, donde él mismo diferencia que si bien puede tener una importante efectividad para distintos problemas comunes, no es un método diseñado para la atención o cura de estados patológicos. Esta es quizá la distinción más delicada entre ambas herramientas pues, a no ser que el coach tenga también una formación psicoterapéutica y/o médica adicional, no se encontrará en las condiciones legales ni epistemológicas (dominio de conocimientos) para realizar tal tipo de tratamientos. Puede que una persona con una patología específica pueda asistir a un coach -preferiblemente con otra persona de acompañante si el diagnóstico es psiquiátrico- pero no deberá atender la patología en cuestión con dicho profesional, sino por algo secundario o bajo la supervisión de un especialista o equipo interdisciplinario.

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Otro contraste fundamental es que las psicoterapias (o al menos la mayoría) tienen mayor disposición y herramientas como la terapia Gestalt para el abordaje causal o profundo de los problemas  a resolver, esto es, teniendo cuenta las raíces en el pasado y no sólo en el presente. El coaching va a ir más enfocado a la resolución activa del motivo de consulta y aquellos otros descubrimientos que intervengan directamente en su resolución, pero sin enfocarse en descubrir  traumas pasados -si bien podrían surgir-, ni mucho menos tratarlos clínicamente.

Continuando con las diferencias de aplicación, mientras el psicólogo o especialista juega un poco más el papel de experto que aporta información y herramientas de auto-descubrimiento, el coaching se inspira en un modelo Co-activo donde coopera activamente con el cliente y puede disponerse a establecer metas y objetivos entre ambos, para acompañar el proceso  hasta crecer juntos, facilitando una acción más participativa y dinámica, pero evitando ser directivo con el paciente. Debe evitar  colocar la alegría o satisfacción del coach como gratificación o resultado de recompensa. Aquí, al igual que el terapeuta, debe mantenerse neutral independientemente de los efectos de sus aplicaciones sobre quien asiste a consulta. Sólo debe observarlos para medir la eficacia de las herramientas que ha empleado y hacer correctivos en el proceso y  en sí mismo.

Como última diferencia, está el hecho de que el psicólogo es el único con  el permiso legal correspondiente para aplicar y evaluar tests, así como emitir informes de validez clínica, tal y como ocurre con un doctor, al ser el único autorizado para emitir informes médicos y recetar drogas. Incluso, existen algunos terapeutas que no son psicólogos y tampoco cuentan con esta facultad.

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Te hacemos un resumen

El coaching se basa principalmente en un modelo de acompañamiento co-activo, enfocado en mejorar la calidad de vida del cliente con miras en el futuro, mientras que las especialidades psicológicas y terapéuticas brinda la formación necesaria para el tratamiento de patologías, así como diversos problemas no sólo desde la resolución del síntoma sino también la cura de las causas del mismo, sin verse obligados a forjar un papel participativo como si debe hacerlo el coach, y sólo el licenciado en psicología cuenta con la legalidad requerida para la aplicación y evaluación de tests, así como para la emisión de informes válidos clínicamente.

Cabe destacar que estas corrientes nacieron de una misma raíz y comparten objetivos en común, por ende también es frecuente que encuentres herramientas similares entre ellos, pero sabiendo diferenciar los límites, podrás estar más claro/a la hora de determinar el profesional adecuado ante distintos problemas.

En Alzentro te ofrecemos tanto coaching como distintas formas de terapias, de la mano de nuestros profesionales especializados y dispuestos a acompañarte en todo momento en tu crecimiento personal.

 

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