Asertividad: Camino hacia la autoestima

Muchos de nosotros no podemos satisfacer nuestras necesidades, porque decimos «sí», cuando deberíamos decir «no».
William Glasser

Muchas veces sentimos que no se nos considera como nos gustaría o que simplemente no somos capaces de mostrarnos tal como somos; esto nos hace sentirnos no respetados como envueltos en una situación que “nos viene grande”.

La asertividad se demuestra en cosas tan simples como en la capacidad que tengamos para relacionarnos con los demás de igual a igual, ni por encima ni por debajo de nadie.

Según Olga Castanyer, en su libro “Asertividad, una expresión de una sana autoestima”, la asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos sin dejarse manipular y sin manipular a los demás.

Una persona asertiva sabe:

  • Decir “no”
  • Mostrar su postura hacia algo
  • Pedir favores
  • Reaccionar ante un ataque
  • Expresar sus sentimientos

Todo ello en su justa medida, sin ocasionar daño a nadie.

Ser asertivos significa encontrar el punto de equilibrio entre defender nuestras ideas con agresividad o no defenderlas en absoluto por miedo a la reacción del otro.

Como en tantos otros aspectos de nuestra personalidad, la falta de asertividad proviene de la forma en que nos han educado y de los mensajes que nos han transmitido desde pequeños, en nuestro entorno más cercano (familia, amigos, colegio…). La buena noticia es que la asertividad se puede aprender con la práctica. Para ello basta con hacerse consciente de la falta de ella y empezar a modificar voluntariamente comportamientos y expresiones que nos hagan traerla a nuestra vida diaria.

Por descontado, el lenguaje no verbal debe acompañar y ser congruente con el lenguaje verbal. Algunos detalles como mirar directamente a los ojos del interlocutor, una expresión facial acorde con lo que se quiere transmitir, postura cercana, movimientos desinhibidos que sugieren franqueza, seguridad en uno mismo y espontaneidad.

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Los grandes trabajos no se consiguen con fortaleza sino con perseverancia.

La mitad de nuestros problemas en la vida pueden ser identificados por haber dicho que si demasiado rápido o por haber dicho que no demasiado tarde.

Josh Billings