Cómo saber si necesitás ayuda para recuperar el rumbo de tu vida
Hay veces en que transitas por la carretera de noche y sientes que no te diriges a ninguna parte y entonces te crees perdido, pero de pronto encuentras algo que te resulta familiar y es en ese momento en que te vuelves a incorporar en la carretera que te conduce de manera directa a tu hogar.
Pero hay otros momentos en que por más vueltas que des no encuentras el camino que necesitas tomar para recuperar el rumbo y, es en esos instantes en que desearías tener a alguien que pudiera orientarse o aconsejarte sobre qué recorrido tomar.
¿Te has visto envuelto en alguna de estas circunstancias? Tal vez no te ha ocurrido con un auto pero puede que te haya sucedido con tu vida donde los sentimientos se presentan de manera semejante.
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No se trata de las preocupaciones sino de saber afrontarlas
Seguramente te estarás diciendo por qué no puedo salir de esta preocupación hoy si es un problema que se me presenta a menudo. ¡No es para que os preocupéis! Es exactamente así como lo estáis planteando. Frente a los mismos inconvenientes no solemos operar de la misma manera. En la forma que tenemos de reaccionar intervienen muchos factores tales como el entorno, las compañías, el contexto laboral, el acompañamiento afectivo del momento. Y es por ello que conflictos que en algunas circunstancias no representan ninguna dificultad, en otros momentos pueden ser verdaderas anclas de hundimiento.
Esos momentos, cuando se siente que se navega en un barco sin timón pero que tampoco tiene un ancla, son las etapas indicadas en las que se necesita contar con el asesoramiento de alguien capacitado.
Que toda vida tiene un rumbo, de eso no hay duda. Es por ello que se debe estar siempre alerta cuando no se observa la meta porque, es posible, que se haya tomado un atajo incorrecto y se necesite de las verdaderas instrucciones para retomar.

La vuelta a los límites
Se puede sentir verdadero terror cuando, de repente, también se hacen invisibles todos los límites de una ruta. ¿De límites estamos hablando? Claro que sí. Los límites no son malos, al contrario. Son los indicadores que nos permiten darnos cuenta por dónde transitamos. Son los que nos indican cuáles son los momentos de peligro, dónde se encuentran las curvas y cuáles son, por ejemplo, los topes de velocidad.
¿Qué haríamos en un vehículo sin los límites? Seguramente andaríamos dando vuelta sin sentido, probablemente chocándonos con otros que tampoco respetaran los límites o que sí lo hicieran.
Y si esto lo trasladamos a nuestra vida… ¿se puede recorrer la ruta de nuestra vida sin límites? Posiblemente no ya que las consecuencias podrían ser muy grandes. Es en este momento en que también nos damos cuenta que necesitamos ayuda para recuperar el rumbo de nuestras vidas. Es el momento en que sabemos qué bien que nos vendría alguien que se animara con los límites y que nos pusiera todas las indicaciones de cómo se puede avanzar.
La ayuda en la recuperación del rumbo de la vida de cada uno es eso:
- Una guía
- Un soporte
- Una zona de reflexión
- Un cartel luminoso
- Un barco con timón pero también con ancla.
- Una mano en el hombro que te direccione la mirada.
Cuando sientas que estás yendo a tientas, cuando notes que no tienes marcado en tu espíritu dónde debes detenerte, cuando no sepas ni siquiera por qué estas avanzando sin rumbo; detente solo un instante y hazlo para pedir ayuda.
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