| El poder de la escucha activa y la atención, solo lo puedes conseguir cuando logras empezar a dominar tu mente y saber lo que necesitas obtener de tu entorno. |
¿A quién no le ha pasado que se encuentra en un lugar pero no percibe algún sonido particular? ¿O el caso aquél en el que intentas comunicarte con una persona y ésta o no te presta atención en lo absoluto o muy vagamente llega a recordar una de tus órdenes luego de unos pocos minutos? Para salir de estos problemas, es importante conocer lo que es la ‘escucha activa’. Todos los fenómenos que impiden escuchar con atención permanente tienen una explicación que nacen tanto del emisor de la información como el receptor, además de la influencia del entorno dentro del proceso comunicativo.
Dos orejas y una sola boca
Es difundida la creencia popular de que si tienes dos orejas y sólo una boca, es porque debes escuchar antes de hablar, es decir, ser mucho más receptivo y atento que ‘hablador’. Dentro del punto de vista bio-energético, nuestra audición y el poder de escuchar se encuentran, en primer lugar, asociados a la capacidad y honradez con la cual nos cargamos para escucharnos a nosotros mismos, a nuestra verdadera identidad.
La escucha activa es la acción y efecto de prestar atención constante a quién o a lo que se oye con el fin de obtener la mayor cantidad de información posible, ya sea por una necesidad personal o para poder responder acertadamente a inquietudes del emisor de la información. Este es un recurso de clave importancia en la salud de cada individuo, y en especial coachs y terapeutas de la salud, pues una escucha activa completa permite percibir no sólo la información comunicada a través del significado de lo que se dice, sino que puede también percibir con claridad el contenido emocional subyacente a lo que escucha. En este post nos enfocaremos en el correcto escuchar dentro de la pareja y entorno familiar.
Una mente ruidosa…
Cuando a un individuo se le dificulta el prestar atención a otra persona o estímulo específico, las razones pueden ser varias. La primera y crucial, de la cual nacen prácticamente todas las demás razones, es que tal persona no se escucha a sí mismo plenamente. Por algunos momentos puedes encontrarte con personas con la atención perdida por episodios breves y esto puede ser un evento aislado con la cual no debes definir a nadie. Sin embargo, si sucede con alta frecuencia, entonces nos encontramos con un individuo con una grave desconexión consigo mismo, aunque esta afirmación puede llegarse a confundir, pues muchas de estas personas que no prestan atención a lo que le dicen, es porque tienen una ‘radio prendida’ en su propia cabeza’, pero no significa que se estén escuchando. Viven con un perpetuo ruido interno.

Cuando la mente de alguna persona se encuentra con esta situación de forma constante, muy probablemente es una persona aislada, con un mundo imaginario muy grande. En caso de artistas o sujetos que se desempeñen en alguna labor creativa de forma permanente, puede ser ésta una gran herramienta a favor. Sin embargo, ante situaciones de interacción social, se convierte en un gran impedimento. El individuo puede encontrarse entonces muy disociado de la realidad. En algunos casos, estos ‘oídos sordos’ no ocurren esporádicamente ni demasiado frecuente, pero si de manera situacional o circunstancial. Esto hace referencia a que ante ciertas personas, ambientes, momento del día, entre otras variables; este sujeto activa in-conscientemente tal ‘sordera voluntaria’, o el ruido mental aumenta.
Ante tal situación, el sujeto debe observarse a sí mismo, escucharse realmente. La ‘desconexión’ de los sentidos ante el entorno o estímulos específicos es una manera de evasión, de escapar de la situación particular (o de la realidad completa, si esta falta de atención es siempre). Entonces, de presentarse, hay que detenerse para prestar atención sobre qué está molestando tanto internamente, que se genera tal desconexión.
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Niños y adultos dentro de una burbuja
El grupo de personas en los cuales se presenta esta situación con mayor frecuencia hoy en día son los niños. En caso de ser padre o madre de uno de ellos, es necesario considerar la verdadera atención emocional que se le da al infante, así como el exceso en el uso de videojuegos o portátiles que favorecen la interacción con un mundo virtual e imaginario, fortaleciendo así la creación de un mundo aparte de aquél que lo rodea y su consiguiente abstracción de la realidad, dentro lo que se incluye su propio mundo afectivo: no es necesitado para la interacción digital.
La poca empatía emocional y el alta recurrencia a los equipos móviles y videojuegos suelen ir de la mano, pues son conductas que se corresponden y retroalimentan. Sin embargo, aún sin videojuegos, la realidad existe y es cuestión de observar, con objetividad y sinceridad con uno mismo- cual puede ser la molestia.
Recursos como la gimnasia cerebral y la Terapia BRMT pueden favorecer en la resolución de dichas problemáticas, pues permiten al niño (y adulto) re-conectarse con su cuerpo físico y así, poco a poco, con su mundo emocional. Sin embargo, sin una evolución en la actitud de los padres y/o cuidadores, tanto el ejercicio como cualquier proceso terapéutico nunca va a ser de la dimensión debida, pues la principal influencia en los niños aún no son ellos mismos sino su hogar (quienes deciden por él), su sistema familiar y el círculo social secundario.
Esta desconexión con el mundo afectivo, como acabo de mencionar, no se produce sólo por el exceso de interacción con aparatos tecnológicos. Otra de las raíces que alimentan el florecimiento de estos casos es la desconexión con el cuerpo físico y sus necesidades. La falta del movimiento y ejercicio contínuo, sumado a la mala alimentación y la contaminación (p.ej. contaminación por plomo) e incluso el escaso, superficial o nulo disfrute de la sexualidad, también favorecen a esta situación, pues al mantenerse permanentemente, la energía ‘se ha subido a la cabeza’, se produce un bloqueo y la persona no encuentra una forma continua de descarga de esa energía psicofísica. Cada vez se tornará más complicado salir de ese laberinto mental de forma armónica (pues así sea a través de la enfermedad o incluso la muerte el cuerpo encontrará su homeostasis). La sociedad actual se ha vuelto sedentaria y hace dar a creer que es ventajoso y sano para el humano poder estar tranquilo sentado por horas sin estrés y movimiento físico, pero no es así.
Escucha activa entre la pareja
¡’Él’ no me escucha!
Sucede mucho más frecuente en hombres y mujeres la situación de no haber escuchado una instrucción o prestado atención a algún mandato. especialmente en relaciones de pareja o ante una persona de gran influencia, el hombre puede llegar a presentar ‘oídos sordos’. En el caso de las relaciones de pareja, esta situación suele causar muchos problemas, y tal fenómeno suele suceder porque el hombre de alguna forma se siente inconforme o castrado al compartir con esa o esas personas, más no logra zafarse o hacer una adaptación más adecuada a dicha relación, es decir, se encuentra en una relación en la que no encuentra ser él mismo.

Entonces, ante el hecho de no hallar manera de encontrarse a sí mismo o de escapar físicamente (o no saber que quiere escapar, pues los hombres solemos tener menor inteligencia intrapersonal), frecuentan la desconexión de la mente y empieza a frecuentar el olvido de cosas, dentro de lo que se incluye también el detallismo, tanto dentro del hogar y hacia la mujer como en situaciones externas cotidianas.
Recordemos que el sexo masculino se encuentra diseñado para ser cazador, y por ende sus sentidos no van a fallar porque sí, sino porque las situaciones para las que se encuentran especializados no aparecen y entonces se suprimen del plano real, y la escucha activa se pierde.
¿Qué revisar? Asegurar que el hombre se sienta realmente considerado y auto-valorado como hombre que es, no teniendo una relación madre-hijo sustituta demasiado acentuada o dentro de la cual sienta cohibido su poder de producir, manifestar poder sexual y crecer en la búsqueda de sus objetivos. El ‘hombre domesticado’. En ocasiones, la mujer es consciente de esta situación y busca mimar contínuamente al hombre, ya no tanto por amor y apoyo sino por necesidad de control, por ende el hombre no deja de tener responsabilidad de hacer cambios.
¿Qué hay de la mujer?
Entre hombres y mujeres comparten las mismas variables que intervienen en el poder de una escucha activa. Ahora, en el sexo femenino, es más frecuente la falta de manejo emocional y mala canalización de todo lo que perciben intuitivamente como factores que influyen en la calidad de su comunicación. Ellas, al ser más territoriales, maternales y protectoras, tienen mayor facilidad al momento de prestar atención en una conversación, al punto de percibir demasiado. Sin embargo, la expresión de lo que quieren y el sentirse comprendidas si suele dificultarse, pues sienten muchas cosas al mismo tiempo y dichas emociones las abruman.
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Mejora y domina la escucha activa
Aprendiendo a escucharnos a nosotros mismos con una sinceridad profunda es la solución desde el abordaje psicológico y emocional para lograr la escucha activa, donde tu conexión con tu entorno sonoro sea el más óptimo, y así no perder ni las oportunidades, ni los bellos paisajes que la vida te pone a disposición. Prácticas como el Mindfullness, entre otras, que puedes encontrar en nuestro Centro en el Barrio Salamanca ayudan a confrontar esta clase de situaciones -tanto en hombres como en mujeres- de manera armónica para así despertar la escucha activa en cada quien, y vivir el aquí y ahora a plenitud.
